Edadismo

El edadismo (adinkaria en euskera) es la estereotipificación y discriminación contra personas o colectivos, por motivos de edad. Esto implica un conjunto de creencias, normas y valores, que justifican una postura y actitud discriminatoria hacia las personas mayores, por y según la edad. El termino “edadismo” (ageism), fue acuñado en 1968, por el gerontólogo y psiquiatra Rober Butler, para referirse a la discriminación contra las personas mayores basándose en la edad, tomando como referencia términos ya existentes como “sexismo” (sexim) y “racismo” (racism).

Butler definió el edadismo, como una combinación de tres elementos que pueden interactuar conectados entre sí, como las actitudes perjudiciales hacia los mayores, la vejez y el proceso de envejecimiento; prácticas discriminatorias contra las personas mayores; y prácticas institucionales y políticas que perpetúan los estereotipos sobre las personas mayores.

Si bien el término también se usa con respecto a prejuicios y discriminación contra adolescentes y niños, la incidencia sobre las personas mayores es muy superior. Evitar segregar y rechazar a las personas según su edad, es un mecanismo que debemos afrontar si queremos una sociedad más justa y solidaria.

Se considera el edadismo la tercera forma de discriminación, por detrás del racismo y el sexismo, las cuales por el contrario están bien tipificadas definidas y recogidas en los diferentes foros académicos, no así el edadismo. Dicha actitud discriminatoria por la edad, se hace evidente no solo en las relaciones sociales, sino también en el ámbito laboral y en los medios de comunicación, sin tener en cuenta que toda la población es candidata a sufrirlo.

Esta situación discriminatoria, nos relega a la indiferencia invisible. Incluso la Real Academia de la Lengua todavía no ha tenido a bien añadir el EDADISMO al diccionario, como sí lo hizo en su momento, con el racismo, la homofobia, el sexismo, entre otras

Debemos generar una corriente de opinión que tome conciencia sobre el edadismo, cuyos efectos sutiles generan exclusión, baja autoestima, mala salud y maltrato.

Por lo tanto queremos hacer un llamamiento a las autoridades y organismos competentes de ámbito estatal y autonómico en el área académica de la lengua, para que dicha realidad contrastable sea incluida y registrada su definición, dándose de esta manera, formalidad lingüística a una realidad tangible.

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