Alexandre Kalache Presidente de la International Longevity Centre

A lo largo de la historia, la humanidad siempre ha perseguido la fuente de la eterna juventud, y no es que hoy la tengamos, pero sí que estamos más cerca que, por ejemplo, en el siglo XIX, cuando la esperanza de vida media en el mundo apenas alcanzaba los 40 años. Es maravilloso que cada vez podamos vivir más. Hoy, el 33% de la población de países como Japón ya tiene más de 60, y España está alcanzando ya el 30%.

No solo son países desarrollados, sino que también países en vías de desarrollo están doblando su proporción de personas mayores en 20 años cuando antes, para ello, debían pasar más de 100 años.

Lo primero que debemos hacer es reactualizar nuestro reloj interno y nuestras actitudes. Es decir, ya que estamos viviendo más, tenemos que estar preparados para esa vida mucho más larga. Envejecer es lo mejor que nos puede pasar.

Hay que cambiar la actitud para entender que estamos ante algo muy positivo individualmente, pero también para la sociedad. Debemos tener esa actitud positiva sin olvidar, eso sí, esos retos a los que debemos hacer frente.

… si ya estás viviendo más años, es lógico que acumules más experiencia. Pero esto no es suficiente en una era en la que la tecnología lo está transformando todo, y muy rápidamente. Por tanto, sí necesitamos la experiencia, pero también el aprendizaje a lo largo de la vida.

Estamos viviendo una auténtica revolución industrial, la cuarta en la historia. Asistimos a una influencia de la tecnología y la informática en casi todas las esferas de la vida, y debemos ir adquiriendo esa formación y esos conocimientos. Creo que los ciudadanos necesitan políticas claras para poder envejecer bien, con salud, pero también con conocimiento. Es un concepto que en inglés se denomina lifelong learning.

Una empresa que actúa de forma inteligente sabe que su recurso más importante es el humano, las personas que trabajan para ella y han desarrollado una fidelidad con su trabajo. En este sentido, hay que proporcionarles oportunidades para que sigan siendo productivas. Eso será muy bueno para los trabajadores pero, al mismo tiempo, para la empresa, especialmente cuando somos conocedores de la necesidad de mano de obra. Ahí entra en juego, asimismo, la gestión política. Si podemos hacer que las personas sean productivas más tiempo, ello también tiene un interés político.

Publicado en EM entremayores 12 junio 2019

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