Los conductores mayores de 65 años demuestran ser los más seguros

Los conductores mayores de 65 años registran cuatro veces menos accidentalidad que los menores de 25 y menos de la mitad que los automovilistas de 35 a 44 años, pero el riesgo de morir en caso de accidente se multiplica por 2,5.

Por eso, el estudio “Mayores de 65 años al volante: ¿peligro real o mito social?”, presentado, ayer (26-9-16), en Madrid, por la Fundación Línea Directa y realizado en colaboración con Fesvial y Centro Zaragoza, trata de analizar a fondo los principales problemas que plantea la conducción en los mayores.

La principal conclusión del informe, que analiza todos los accidentes e infracciones registrados entre 2009 y 2014 por grupos de edad, es tajante: los conductores mayores son mucho mejores automovilistas de lo que pensamos. De hecho, registran cuatro veces menos accidentalidad que los jóvenes menores de 25 años y menos de la mitad que los conductores de 35 a 44 años. ¿Las razones? Respetan más los límites de velocidad, no son agresivos en la conducción y aceptan mucho mejor sus propias limitaciones (auditivas y visuales, sobre todo), lo que, entre otras cosas, les hace recorrer menos kilómetros y conducir menos por la noche.

Sin embargo, no todo son buenas noticias para este colectivo, ya que, en caso de accidente, la mortalidad y la lesividad grave de los conductores más veteranos son muy superiores a la media. De hecho, la mortalidad de los mayores de 65 años multiplica por 2,5 la del resto de conductores y tienen un 9% más de probabilidades de resultar heridos graves tras una colisión. Los motivos son claros: mayor debilidad física y la propia naturaleza de su accidentalidad, generalmente golpes más severos.

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