El Papel del Anciano en la Sociedad: una mirada a través de la Historia

Tanto en las sociedades occidentales como en las orientales, el porcentaje de ancianos está aumentando rápidamente. Y cada vez más se levanta la cuestión: ¿estamos preparados para tener 25 o 30 años de jubilación y ocio? Este escenario representa un reto a la estructura social actual. La forma como nos adaptemos a esta nueva realidad afectará el papel del anciano no solo en el presente, sino sobre todo en las próximas generaciones.(…)

Cómo ocupar el tiempo libre después de la jubilación es solamente un aspecto de la cuestión, pero existen otros aspectos a tener en cuenta. Lo cierto es que se pinta un escenario muy negativo, casi desolador de lo que significa tener una población cada vez más envejecida. Pero entendemos que es urgente tener una perspectiva más positiva en mente (…)

La Doctora Carstensen, una experta en el tema del envejecimiento. asegura que estamos ante una oportunidad única para un cambio social y científico en lo que respecta la adaptación del entorno a una población envejecida, mientras reitera que es urgente cambiar la forma como entendemos el papel de los adultos mayores en la sociedad. Citando sus propias palabras: «Si tenemos una gran población de personas mayores, emocionalmente estable, informada y relativamente saludable, sin duda que es buen recurso.»

Para mejor entender cómo el papel del anciano en nuestra sociedad puede ser importante para una sociedad mejor, es esencial comprender de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. (…)

«Genéticamente hablando, no somos más inteligentes o robustos que nuestros antepasados de hace 10.000 años. Sin embargo, en la práctica, estamos biológicamente más aptos que nuestros bisabuelos.» Laura L. Carstensen. (…)

Desde el punto de vista biológico, antes del siglo XX, la esperanza media de vida estaba muy por debajo de los 60 años. Entonces, nadie esperaba poder vivir tantos años como vivimos hoy día. Desde una perspectiva sociológica, siempre hubo alguna ambigüedad sobre la tercera edad. La vejez era, a la vez, entendida como fuente de sabiduría y prestigio o como una etapa decrépita de la vida y repleta de sufrimiento.

Antigüedad. A pesar de que los más fuertes y sanos podían llegar a vivir hasta los 70, la mayoría moría antes de los 50. Los que llegaban a los 40 o 50 con fuerza y salud, eran tratados con respeto, mientras a los menos aptos se les consideraba una carga, se les ignoraba o incluso los mataban. En la Antigüedad, la categoría «viejo» no se aplicaba según la edad, sino según la pérdida de capacidad de trabajar. (…)

Cultura Clásica griega y romana. La vejez era vista como una etapa de decrepitud, mientras que la belleza, la fuerza y la juventud eran valoradas por encima de todo.

Período Medieval y Renacimiento. La misma ambigüedad: algunos ancianos era respetados por su sabiduría, pero la mayoría se veía como un cargo. Vivir más de 65 años era un hecho extraordinario.

Pensamiento Oriental: Confucianismo. (…) Los ancianos eran totalmente respetados en el seno de las familias y se les veía como fuentes de sabiduría.

Cultura Mediterránea y Latina. A estas culturas también se les conoce por mostrar reverencia hacia sus mayores. Desde hace siglos que los abuelos ayudaban a cuidar a los niños de la familia, mientras que los que estaban aptos salían a trabajar para mantener a la familia. Así, los mayores seguían integrados en la familia.

Período Moderno. (…) en las culturas occidentales modernas, hay todavía camino que recorrer para que los ancianos tengan el estatuto cultural que se merecen. A medida que viven más, los ancianos terminan sufriendo más limitaciones financieras o incapacidad de vivir de forma independiente. (…) una de las características de la cultura occidental moderna es el enfoque individualista en la juventud. (…)

Ya sea en los países occidentales u orientales, algunos sectores de la sociedad miran a los ancianos con algún rechazo, como si fueran una carga y una fuente de problemas.

Sin embargo, sus canas y sus articulaciones rígidas no les impiden de seguir siendo la fundación solida e innegable de nuestra sociedad. Si estamos dispuestos a escuchar y a aprender, comprenderemos que su importancia va a más allá de la de cuidadores de nietos.

Sus cuerpos podrán estar más frágiles, pero su experiencia representa un océano de sabiduría que puede guiar a las generaciones más jóvenes. Son fundamentales a la hora de transmitir a los más jóvenes valores culturales, como guardianes que son de un patrimonio cultural y social (…)

Al final, y no menos importante, es valorar la participación intelectual de nuestros mayores en la sociedad, normalmente limitada a los más jóvenes. Pero poco a poco, caminamos hacia una sociedad donde la inteligencia y sabiduría de nuestros mayores será cada vez más valorada, al igual que los ancianos en Japón o los ancianos aborígenes de Australia, que son venerados por los más jóvenes desde hace milenios.

Por lo tanto, la importancia de la contribución de nuestros mayores a la sociedad no debería ser despreciada, ni como grupo, ni individualmente.

Publicado por Stannah (picar para leer entero)

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