Edad de jubilación y esperanza de vida

Es a partir de la industrialización, cuando la persona tiene una clara consideración de recurso productivo, mientras sus condiciones físicas responden a las exigencias del mismo. Es por tanto la industrialización la que creó la jubilación, dentro del mundo del trabajo.

Sin duda, la jubilación y sus motivaciones han evolucionado con la incorporación de valores de justicia social, que han “suavizado” la consideración del jubilado como “un recurso humano a desechar de los procesos productivos”, y hoy en día, la jubilación tiene carácter de “derecho social”.

El problema está en dos cuestiones fundamentales: ¿a qué edad se debe jubilar una persona trabajadora? Y ¿cómo se financia la pensión que necesita, desde que se jubila hasta que fallece, para tener una vida digna y coherente con lo cotizado durante su vida laboral?

La edad de jubilación a los 65 años, se estableció en la Europa industrializada (y también en España) a principios del siglo XX, cuando la esperanza de vida no superaba los 50 años, con lo cual eran muy pocos los trabajadores que llegaban a la jubilación. De hecho, en España, hasta 1955, la esperanza de vida se mantuvo por debajo de la edad de jubilación.

Este aumento de la esperanza de vida debe ser considerado un logro social, siendo injusto utilizarlo como un dato a manejar, para resolver el problema de la financiación del Sistema de Pensiones, tal y como lo ha hecho recientemente Celia Villalobos, a quien se le puede recomendar que apunte en otra dirección, como puede ser la reducción del paro, el aumento de la natalidad, y si aún así no llega el dinero para pagar las pensiones, que recurran a los Presupuestos del Estado, reduciendo muchos de los gastos que no sirven para garantizar los derechos sociales de los ciudadanos y las ciudadanas.

Ismael Arnaiz
Miembro de Hartu emanak

Publicado en DEIA 24 enero 2018 Cartas al director

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