Banco de la Experiencia

La profesora Mª Eugenia Polo es conocida por su libro “La presencia de los mayores en los medios de comunicación”. Hoy conocemos su última iniciativa intergeneracional.

El ‘Banco de la Experiencia’ es el tercer proyecto de innovación educativa intergeneracional que ha llevado a cabo la profesora Mª Eugenia Polo con alumnos de 4º curso de Educación Social y personas mayores (en concreto, alumnos del Programa Interuniversitario de la Experiencia de la Universidad Pontificia de Salamanca). Este proyecto se ha implementado en las asignaturas de Psicología y Sociología de adultos y mayores.

El objetivo es el empoderamiento de los mayores; poner en valor a un grupo etario desdeñado, discriminado por el mero hecho de cumplir años. Son personas que se jubilan laboralmente, administrativamente, pero no vitalmente, ya que tienen mucho que aportar a la sociedad. En este caso, se han convertido en auténticos donantes de conocimiento, de experiencia. La definición de envejecimiento activo, según la OMS habla de optimizar oportunidades de las personas mayores en relación a la salud física y psicológica, pero también a la participación en la comunidad. La pregunta es: ¿se les deja participar? Esta es la clave: hay que visibilizar a las personas mayores con todas sus fortalezas, que son muchas. Porque si nos ponemos a hablar de debilidades, están presentes en todos los momentos del ciclo vital de la persona.

¿En qué ha consistido? Ha sido algo así como un partido de fútbol: 11 mayores han ‘jugado’ con 11 jóvenes con la presencia de un árbitro, la que suscribe. Y ha consistido en convertir a las personas jubiladas en profesores de los estudiantes, un modelo de aprendizaje experiencial inusitado. Inicialmente, di a los más jóvenes un contexto teórico como punto de partida para seguir trabajando  durante todo el semestre en una plataforma de internet. Y paralelamente, contaron con la participación semanal de los mayores. Todas mañanas de los miércoles los jóvenes han tenido la oportunidad de nutrirse de materias muy variadas

Me parecía muy importante que los estudiantes no se limitaran a tener una visión teórica, de libro, de los mayores, sino que hubiera una conexión multisensorial: los han visto, oído, tocado, sentido… Solo así se puede querer; lo que no se conoce, no se quiere, no se valora, se ningunea, se etiqueta. Este proyecto es una forma de contribuir a evitar el edadismo, sin duda.

Asimismo, ha sido una iniciativa 3.0. Tenemos un grupo de whatssApp que sigue alimentándose diariamente (incluso a día de hoy, cuando el proyecto finalizó en diciembre) y que despertó con un debate sobre tecnología y humanidad: ¿nos hace menos humanos la tecnología? A partir de ahí, diariamente este canal de comunicación se alimenta de contenidos de todo tipo, unos más lúdicos y otros más profundos.

Las últimas entradas en la red social han sido para organizar una comida común. Esto demuestra que se ha creado un vínculo fuerte, dado que el ‘proyecto oficial’ ya finalizó en diciembre.

Y algo importante, aparte de las barreras mentales, hemos roto las físicas, ya que hemos salido del aula varias jornadas para dar la ‘clase’ fuera: visitando una fábrica, acudiendo a un obrador para aprender a hacer canapés y viajando a la provincia en varias ocasiones. Primeramente fuimos a recibir un ‘baño de bosque’, una excursión para practicar senderismo, comida y visita turística a Ledesma. Y en las otras dos ocasiones, para recibir clases de cocina y de emprendimiento…

Publicado en QMayor Magazine. Leer el artículo completo

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